Zona Cero
El eclipse
está para quedarse, transparente en
suspensión, proyectándonos en fugas sobre el hielo.
! – ¡Donde está!
1– ¿Cómo dice?
–No se haga el velado ¡Su maletín!
–Escondido.
–Escondido ¡Donde!
–La esfera.
– ¡¿Qué parte? No dé vueltas!
–Cualquiera. Da igual. Ahí todo se pierde.
– ¡¿Que lo ha perdido?!
–Que se ha salvado.
– ¡Lléveme ahora!
–Pero no entro.
– ¿Prefiere muerto a perdido?
Tal vez
seguir resultase inútil, cual recupero al olvido.
‘’Peor que una foto’’.
Simplifical signo,
des nacer
completo.
Parpadeo anular,
parpadeo,
eterna .
eterna .
El viejo
dios, se contrae y se dilata.
Cuanto sabía ganar, solo un poco más. Algo
en el recuerdo; la cabra tira al monte, los sauces por el río, y todo se
devuelve. En nombre del fin.
Los golpes
graban claro. Serpenteantes entre carriles, ocultos de las estrellas tras capas
de humo. Y lo hizo. Medina soltó el volante. Fue astuta en una
persecución en principio injusta. Sin pisar pedal, un ser entero entrega fue
visto levitando mientras ahí se bailaba acontragolpe, en instantaneidad,
despedidos por los mismos resortes qué sacudieron al horizonte.
El ritmo
del caos se detuvo y dejó impresión de un simple golpazo. Puse la radio[i], pues no
diríamos nada.
[i] "[I walk through the city
limits…]"
Cruce de autopistas
Venían de
circular la satelital. Toda la noche viejas verdades. Amanecía.
? – (Resalta en sospecha.)
1 – Uds. Dan rojo único.
– (Yo me
ocupo del esquinazo ¿adónde va?)
–Regreso
al centro
– ¿Por
autopista?
–Dicen que
es más rápido.
– ¡Entonces
suba!
–No se
irriten.
– (¿Conoce
el camino?)
–De
memoria.
–Pero
siempre se pierde.
–Por lo
contrario. Por el cartel azul.
A la meta
del inicio
Medina hizo
las valijas. Iba una socia y uno qué haría. Le extendí un amuleto algo
bastardo: moneda de caras lisas, protectora y perdedora respectivamente
ignorando cual hace qué..
Luego, su
suerte no se mucho, no envejeció un día, y no hay que perder la línea pero al
divergir halle mala espina.
Volver atrás
me llevo a la nostalgia y nada es fijo. En el recuerdo solo calculo referencias
y aún ronda un sicario tácito, no-guerra en obediencia siempre al sobre la conciencia, en todo sitio; todos tememos en los campos de la fuerza relativa. Civiles
espantados huimos las calles y el miedo a su caída sobre nuestras cabezas ya
nos aplasta. Y las capitales, el festín. A eso vine. Hasta yo agendo el retrato oficial: en caso contrario se acusa disparate. Y
nuestros avances: siempre detrás. Siguiendo fotos caducas. Ya no nos reunimos tan seguido. Siempre bajo
alarma.
1 –Me
golpearon dos agentes.
? – ¡ A qué
pretexto?
– P arecería confidencial.
– ¿Es Ud.
Anti?
– No soy.
Trabajo solo.
–Debería.
–Siempre hay un límite.
– ¿Está
Ud. intoxicado?
–Es mi
trabajo.
–¿Conoce el lugar?
–No. Pero quien
hace las preguntas aquí es Ud.
–No quedan
viajeros tan tarde y se pone turbio ¿Qué lo ocupaba?
–Leía
noticias del extranjero.
– ¿Busca
trabajo?
–Algo parecido.
–En el bar
estaba acompañado.
–Era una
despedida.
–Fue
breve.
–Debía
serlo. Es una terminal.
Preciso
sería no usar palabra. Mutismo es el texto.
Quedaba escurrirse, mejor, y dejar las paredes blancas.
Ocaso a medianoche
Ardía aliento, el último, blanqueando el cabello
La oficina en llamas cual la dejé, ocaso a medianoche. Aliado al viento.
1 –Veía el brillo… del puro…
! –#/ 7^#,0
–La asfixia...
–#) ||3··*
– ¿Cómo dice?
– ¡El fuego! ¡¿Qué buscaba?!
– Algo de nada.
– ¿A qué juega?
–Creo que me desmayo.
– ¡No sea insensato! Y confiese el desorden.
– ¿No cree todo perdido?
– ¡Por favor! Si fuese a darle la última palabra...
Plaza "La
estelita"
Frío entre
estrellas, simplemente huida; silenciosamente: único filo. Las copas vacías no
cubrían, (suave despojo) otoño en fin, pero de muros nunca fié. Por qué empezar.
Deduje plaza,
algún rincón, silbar bajito; y luego esperar. Y luego esperar ¡Y la duda!
Ojo de
oficio, paciencia y vilo. Todavía, deduzco atraso, parpadeo, la profesión tiene
sus vicios.
Siempre interna al cuadro, yo la vi al haberse ido, y en su asiento, entre los
pliegues del Vigía no leído…
[Mimos a
subida a un jet
Siempre fuistes de la agencia.]
Justo lo que
buscaba.
Los casos siderales eran disuasión constante al retiro.
Los casos siderales eran disuasión constante al retiro.
Dejar todo,
al caño y no volver ¿Por dónde empezar?
Pero no
frío
y con las manos vacías.
y con las manos vacías.
Misma luna,
de
siempre
un método desaprendido.
Salvado de
inútiles reflexiones integradoras, el resultado en des-balance calculado (más
bien en soledad) al fondo del bar importaba un mínimo.
Rescate de
la evidencia al transparente y seguir las instrucciones. Sol del éter.
Los datos clasificados. Otro más.
Opaco revelado irremediable.
A la caza y fuga de enfoques y espejos. No volver a cruzar vistas,
devorar o ser aplastado. El hambre es el hambre y ya no hablaba.
Cercado en
un punto
–Tic
–Tac
–La
definición
– ¡De qué
habla?
–Resonancia…
–La
amarilla
– ¿No
buscaba…
–No cabe
latitud al presente.
–El vacio
puede crecer en cualquier punto.
– ¿Acaso
incide?
– ¿De quién
dice?
–Despierte.
De momento todo quieto. Y a lo mejor, mejor así.
Cuando no queda
donde ir, se busca compañía en los cofrades de la entropía. Torpes amigos.
Viejo
adicto al trabajo, intérprete preciso casi suizo, de toda alienancia en tanto
embrollo, y aún capaz de ser visto en huesos y feliz, cableado en su oficina opaca y mustia, dejaba sol cruzar cortinas y el humo pero la arquitectura del desierto no volverá.
Infusión y resina. La prisa. Los amigos pagan poco pero entienden que…
A la meta
del inicio
No hay
excusa de quien espera la noche, ni margen de parada (por lo visto) y de la luz
ni de los faros habría evasión efectiva pero en el cine tenía abrigo. La
oscuridad se asienta. Podría vender el alma con toda naturalidad. Según se, el último
sitio sin vigilancia.
Me
encontró vagando por la entrada. Los lugares públicos son su estilo. En cambio
uno, de la escuela del silenciador, tonto asomando el pescuezo. De nuevo nada que hacerle: me gustan las de la agencia. Sobre sus ojos la anulación: aquí se
proyecta el fin y con eso me ayudaría, y yo ya estaba ahí, qué más?
Siempre asunto platónico y profesional; y en lo posible, blanco y negro.
Partí en degustante del deseo,
paloma mensajera
y desnutrida
y en
secreto
en la mira
del desplome.
De
cualquier modo, verla puede recordarme mi destino y no podría haber sido otra
causa para tal fin. Dejarme jugar sucio a bajo precio. Conocía el juego.
Abrazar un fantasma. Trabajo para necios, o incendi arios.
En los
puntos más agudos de la carrera, la única salida. Entregar la vida. Derecho y al otro lado del bosque.
"Si, yo
no sé"
Todo se detiene apretando iones y fuego y posibilidades y uno se queda viendo lejos, como hacia atrás. Anulado y rechinando en un adiós permanente.
El olvido
Notas en cenizas, el recuerdo disperso, cicatrices en idiomas.
Inmune a
conjetura alguna -entre zumbido y penumbra- y a las felicidades de livianas
referencias; aunque condenado.
Pero uno
contenido.
Conservo
el negativo. Espero, limitado a nombrarlo tangencialmente, – evitando verme en
apuros– el último golpe. Anulados en conjunto, como viendo al sol o a los ojos,
al hacerme caer, cayendo a la par. Apagando la luz, hombre sin sombra y
cantando en la derrota cantada.
Se aplicará en su síntesis, estable al fin como antes o como
siempre. ‘’Tres caminos, un cruce’’ Después de todo queda el mismo cielo. Ya lo
dijo ella.