viernes, 13 de junio de 2014

Zona Cero

Zona Cero

El eclipse

está para quedarse, transparente en suspensión, proyectándonos en fugas sobre el hielo.

! ­– ¡Donde está!
1– ¿Cómo dice?
–No se haga el velado ¡Su maletín!
–Escondido.
–Escondido ¡Donde!
–La esfera.
– ¡¿Qué parte? No dé vueltas!
–Cualquiera. Da igual. Ahí todo se pierde.
– ¡¿Que lo ha perdido?!
–Que se ha salvado.
– ¡Lléveme ahora!
–Pero no entro.
– ¿Prefiere muerto a perdido?

Tal vez seguir resultase inútil, cual recupero al olvido.

‘’Peor que una foto’’.

Simplifical signo,
des nacer
completo.
Parpadeo anular,
parpadeo,
eterna .

El viejo dios, se contrae y se dilata.

Cuanto sabía ganar, solo un poco más. Algo en el recuerdo; la cabra tira al monte, los sauces por el río, y todo se devuelve. En nombre del fin.

Los golpes graban claro. Serpenteantes entre carriles, ocultos de las estrellas tras capas de humo. Y lo hizo. Medina soltó el volante. Fue astuta en una persecución en principio injusta. Sin pisar pedal, un ser entero entrega fue visto levitando mientras ahí se bailaba acontragolpe, en instantaneidad, despedidos por los mismos resortes qué sacudieron al horizonte.
El ritmo del caos se detuvo y dejó impresión de un simple golpazo. Puse la radio[i], pues no diríamos nada.




[i]  "[I walk through the city limits…]"


 Cruce de autopistas

Venían de circular la satelital. Toda la noche viejas verdades. Amanecía.

? – (Resalta en sospecha.)
1 – Uds. Dan rojo único.
– (Yo me ocupo del esquinazo ¿adónde va?)
–Regreso al centro
– ¿Por autopista?
–Dicen que es más rápido.
– ¡Entonces suba!
–No se irriten.
– (¿Conoce el camino?)
–De memoria.
–Pero siempre se pierde.
–Por lo contrario. Por el cartel azul.

A la meta del inicio

Medina hizo las valijas. Iba una socia y uno qué haría. Le extendí un amuleto algo bastardo: moneda de caras lisas, protectora y perdedora respectivamente ignorando cual hace qué..
Luego, su suerte no se mucho, no envejeció un día, y no hay que perder la línea pero al divergir halle mala espina.
Volver atrás me llevo a la nostalgia y nada es fijo. En el recuerdo solo calculo referencias y aún ronda un sicario tácito, no-guerra en obediencia siempre al sobre la conciencia, en todo sitio; todos tememos en los campos de la fuerza relativa.  Civiles espantados huimos las calles y el miedo a su caída sobre nuestras cabezas ya nos aplasta. Y las capitales, el festín. A eso vine. Hasta yo agendo el retrato oficial: en caso contrario se acusa disparate. Y nuestros avances: siempre detrás. Siguiendo fotos caducas. Ya no nos reunimos tan seguido. Siempre bajo alarma.


1 –Me golpearon dos agentes.
? – ¡ A qué pretexto? 
– Parecería confidencial.
– ¿Es Ud. Anti?
– No soy. Trabajo solo.
–Debería.
–Siempre hay un límite.
– ¿Está Ud. intoxicado?
–Es mi trabajo.
–¿Conoce el lugar?  
–No. Pero quien hace las preguntas aquí  es Ud.
–No quedan viajeros tan tarde y se pone turbio ¿Qué lo ocupaba?
–Leía noticias del extranjero.
– ¿Busca trabajo?
–Algo parecido.
–En el bar estaba acompañado.
–Era una despedida.
–Fue breve.
–Debía serlo. Es una terminal.

Preciso sería no usar palabra. Mutismo es el texto.
Quedaba escurrirse, mejor, y dejar las paredes blancas.

Ocaso a medianoche

Ardía aliento, el último, blanqueando el cabello
La oficina en llamas cual la dejé, ocaso a medianoche. Aliado al viento.

1 –Veía el brillo… del puro…
! –#/  7^#,0
–La asfixia...
–#) ||3··*
– ¿Cómo dice?
– ¡El fuego! ¡¿Qué buscaba?!
– Algo de nada.
– ¿A qué juega?
–Creo que me desmayo.
– ¡No sea insensato! Y confiese el desorden.
– ¿No cree todo perdido?
– ¡Por favor! Si fuese a darle la última palabra...

Plaza "La estelita"

Frío entre estrellas, simplemente huida; silenciosamente: único filo. Las copas vacías no cubrían, (suave despojo) otoño en fin, pero de muros nunca fié. Por qué empezar.
Deduje plaza, algún rincón, silbar bajito; y luego esperar. Y luego esperar ¡Y la duda!
Ojo de oficio, paciencia y vilo. Todavía, deduzco atraso, parpadeo, la profesión tiene sus vicios.
Siempre interna al cuadro, yo la vi al haberse ido, y en su asiento, entre los pliegues del Vigía no leído…  
[Mimosa                                  
  subida a un jet
Siempre fuistes de la agencia.]

Justo lo que buscaba.
Los casos siderales eran disuasión constante al retiro.
Dejar todo, al caño y no volver ¿Por dónde empezar?

Pero no frío
y con las manos vacías.
Misma luna,
de
siempre
un método desaprendido.

Salvado de inútiles reflexiones integradoras, el resultado en des-balance calculado (más bien en soledad) al fondo del bar importaba un mínimo.
Rescate de la evidencia al transparente y seguir las instrucciones. Sol del éter. Los datos clasificados. Otro más.

Opaco revelado irremediable.
A  la caza y fuga de enfoques y espejos. No volver a cruzar vistas,
devorar o ser aplastado. El hambre es el hambre y ya no hablaba.


Cercado en un punto

–Tic
–Tac
–La definición
– ¡De qué habla?
–Resonancia…
–La amarilla
– ¿No buscaba…
–No cabe latitud al presente.
–El vacio puede crecer en cualquier punto.
– ¿Acaso incide?
– ¿De quién dice?
–Despierte.

De momento todo quieto. Y a lo mejor, mejor así.

Cuando no queda donde ir, se busca compañía en los cofrades de la entropía. Torpes amigos.
Viejo adicto al trabajo, intérprete preciso casi suizo, de toda alienancia en tanto embrollo, y aún capaz de ser visto en huesos y feliz, cableado en su oficina opaca y mustia, dejaba sol cruzar cortinas y el humo  pero la arquitectura del desierto no volverá. Infusión y resina. La prisa. Los amigos pagan poco pero entienden que…

A la meta del inicio

No hay excusa de quien espera la noche, ni margen de parada (por lo visto) y de la luz ni de los faros habría evasión efectiva pero en el cine tenía abrigo. La oscuridad se asienta. Podría vender el alma con toda naturalidad. Según se, el último sitio sin vigilancia.
Me encontró vagando por la entrada. Los lugares públicos son su estilo. En cambio uno, de la escuela del silenciador, tonto asomando el pescuezo. De nuevo nada que hacerle: me gustan las de la agencia. Sobre sus ojos la anulación: aquí se proyecta el fin y con eso me ayudaría, y yo ya estaba ahí, qué más?
Siempre asunto platónico y profesional; y en lo posible, blanco y negro.
Partí en degustante del deseo,
paloma mensajera
y desnutrida
y en secreto
en la mira del desplome.
De cualquier modo, verla puede recordarme mi destino y no podría haber sido otra causa para tal fin. Dejarme jugar sucio a bajo precio. Conocía el juego. Abrazar un fantasma. Trabajo para necios, o incendiarios.
En los puntos más agudos de la carrera, la única salida. Entregar la vida. Derecho y  al otro lado del bosque.

"Si, yo no sé"

Todo se detiene apretando iones y fuego y posibilidades y uno se queda viendo lejos, como hacia atrás. Anulado y rechinando en un adiós permanente.

El olvido

Notas en cenizas, el recuerdo disperso, cicatrices en idiomas.
Inmune a conjetura alguna -entre zumbido y penumbra- y a las felicidades de livianas referencias; aunque condenado.
Pero uno contenido.
Conservo el negativo. Espero, limitado a nombrarlo tangencialmente, – evitando verme en apuros– el último golpe. Anulados en conjunto, como viendo al sol o a los ojos, al hacerme caer, cayendo a la par. Apagando la luz, hombre sin sombra y cantando en la derrota cantada.
Se aplicará en su síntesis, estable al fin como antes o como siempre. ‘’Tres caminos, un cruce’’ Después de todo queda el mismo cielo. Ya lo dijo ella.