lunes, 29 de julio de 2013

Siempre o nada

Y hoy, quien se vuelve a salir de su sarcófago
tan al instante que hace la panadero,
tan buen tipo que es,
recontar las horas extra que estuvo parado ahí
carimueble
le dejó flores al propio recuerdo
y en la tierra unas gotas
como invitando quien pase
a quedarse disfrutando la privilegiada brisa
que recorre los pasillos del mausoleo,
hoy en otroño,
y parece cantar una canción tardía de las copas vacías.

Mientras que uno puede quedarse mirando
el remolino de hojas amarillas y rojas
envolverle el cuerpo a la señorita de celeste
mientras se alinean su mirada con su falta
guíandote de abajo hacia arriba
hasta verla viendote,
éllas harán mas que bailar.

Y es que cuando uno ve, ellas ta saben.
Y cuando uno se sienta
ella ya murió ahí en el lugar.
Pero cuando uno se marcha,
presa del frío,
ahí si comienzan a hablar.

La maraña

Uno rolado entre los dedos
con el armarillo  que los mezcla,
hoy,
me sirve solo de imágen.
¿Comprendíste que estamos solos?
Si solo me viera en el tiempo
solo por hoy,
solo yo y lo que me conforma,

si colmara todo en una vertida
y lograra escapar
de una y maldita vez por todas
del mismo regreso a lo que
siempre fue

quizás fuera lo mismo
que si estuvieras acá
o estuviera yo
siémpre donde debería.

Si al volver a vernos, aunque fuera solo
la primera vez,
nos disolvimos
¿Y nos preguntamos por qué tememos al bosque?

Sigo huyendo sin remedio
retornando sin reencuentro.

Soy tiempo o nada más.
Guardado entre esquinas
soplando.

domingo, 28 de julio de 2013

titulo

El asunto enrarecía cuando se acercaba hasta ahí un fantasma al que solo le quedaba la misma aureola de pelo que a un payaso, pálida como él mismo. Ni bien ni mal vestido, flaco y fumador  encorvado detrás de mis rejas a soltar su verborragia mística.

-¿Qué hace usted?- Le pregunte una vuelta.

-Yo solo intento ayudar- Me dio a entender.

Si lo veía, solo me podía preguntar de dónde había salido. Igual la charla iba a otro lugar. Siempre a otro lugar. Al punto en que mas bien terminaba preguntándome qué estamos haciendo donde sea que estemos (aveces solo hay lugar para una pregunta a la vez). Igual, siempre terminaba recordando donde no estamos.

-Si yo supiera como sabe ese perro no necesitaría ni esa reja ni mi barrio.-

Confundía.

-La razón no es suficiente.-

 seguía catedrático.

 -Yo estoy tranquilo porque nunca necesite razones.-

Era fácil ser fantasma en ese barrio. Uno se termina quejando de memoria y si todo se hacen mal nos perdemos preguntándose quién hace qué o es quién en dónde y nunca resuelve nada. Le concedo estar mas concentrado que yo.

Igual, entre fantasmas no nos pisamos la sábana, pero nunca me ayudo a mi ni me regaló nada (cosa que tampoco necesite). No se si tenía algo. Solo ganas de fumar y hablar.

A cualquier hora, dentro de las 9, 12 o 15 que podía pasarme encajado entre la pequeña escala viviente de ‘99 Cents II, Diptych’ y los zumbidos constantes, se metia él entre la reja y la oscuridad a saludar y recomendar una sinfonía embrujada de la tribu salvaje.

Le cabía sembrar el contraste. Por ahí me pensaba mas humilde, o menso, o no le importaba tanto. Yo, por mi parte nunca sentí un lugar ajeno al turismo.

Ya no trabajo ni vivo en ese barrio; ni cruzo en los horarios en que al reloj se le mezclan las agujas de este mundo para que entren los fantasmas. ¿Equivale a que ya haya muerto? Un día va a pasar ¿No?.

-El problema es que los fantasmas nunca se conocen-

tiró un día.

-Y ya te dije, están encerrados.-

contesté.

-Eso quieren. Miedo, Sin caras. Ya ni se la acuerdan.-

después algo de los yogures sin gusto de antaño.

No recuerdo, ni entendí la mitad de lo que ataba ahí.

-¿Dónde encontamos el poder de ver?-

buscaba entre el tabaco

-Es como el perro, aunque no es el perro.-

¿blanqueó?

-Si lo fuera no podría dejar de serlo, no lo sabría. ¿Cómo me manejo? -

seguía, pitaba y seguía...

-¿Y al final qué se mueve? ¿Hablamos? ¿Y sigue la misma? Tu barrio de giles.-

hubiera dicho.

Y en esas, de haberme animado, tendría final que contar. Supongo le pertenece a él que está mas viejo ¿Será como siempre? Como todas las reparchadas comedias de nuestras calles cómodas para matar la vida.